Fuerte y firme en sociedad por el Huila

Archivo Tertulia

DESASTRE O NUBARRONES

En la semana anterior tuvimos de invitado a nuestra tertulia al Dr Carlos Tobar distinguido Economista y líder cívico regional con el fin de que nos informara sobre la “ Prospectiva macro-económica de Colombia “. Este ambicioso tema parecía desbordar los límites de nuestras intenciones originales por su complejidad y extensión pero a pesar de esto nuestro amable invitado desarrolló de manera satisfactoria, profunda y erudita una excelente disertación sobre nuestra economía diluyendo los infundados temores porque resultara de consistencia “ladrilluda” como se comenta en el argot universitario cuando un tema resulta demasiado trascendente. Todo lo contrario ocurrió. Con el rigor de las cifras por un lado y con la explicación sencilla y fluida por el otro, el tema discurrió con especial facilidad y fue así como los neófitos de las disciplinas económicas como el suscrito entendimos muchos temas de vital importancia. Difícil por lo tanto comentar tan extenso recorrido. Trataremos de recordar lo que a nuestro juicio fue mas valioso. Hacia dónde vamos con nuestro actual modelo económico que privilegia el capital financiero de congénita capacidad especulativa con prácticas neoliberales que han desmontado los incipientes desarrollos industriales y en especial la agroindustria, perdiendo nuestra competitividad frente al comercio globalizado mundial, pues volvimos a ser productores de materias primas sin valor agregado –commodities-. Dependiendo en especial del petróleo nuestra economía está sufriendo todo el rigor de la caída del precio del crudo que ha bajado desde más de cien dólares a menos de la mitad y con ello hemos afectado todas las finanzas nacionales tan urgidas de recursos para realizar las transformaciones en infraestructura que requiere con urgencia el país en especial en carreteras, puertos, ferrocarril, transporte náutico etc. . Y ni qué decir o pensar de los ingentes recursos que puede exigir el proceso de post-conflicto si se dá la paz …Por otro lado la debilidad de nuestra agroindustria ya no nos permite autoabastecernos de alimentos y por el contrario debemos importar más de diez millones de toneladas al año con ingentes costos y con un dólar supervalorado. Se dice que la gran producción cafetera exportando en dólares costosos nos podría compensar pero no debemos olvidar que el café se cotiza en la Bolsa de Nueva York y por consiguiente se somete a un mercado especulativo donde no cuenta la calidad ni el esfuerzo de nuestros campesinos productores pues no exportamos ningún valor agregado, nada transformado, excepto pequeños intentos no significativos. También influye mucho la caída en el precio del carbón que se suponía fuera una generosa fuente de recursos adicionales pero que fuera de destruir y contaminar el medio ambiente sólo ha servido para llenar las arcas de las empresas extranjeras que se lucran con ese negocio. De allí se entiende cómo el mentado tren mineral-energético que defiende el pasado y actual gobierno en vez de promover desarrollo y autosuficiencia regional o nacional no ha servido sino para que la explotación minera tanto legal como ilegal destroce nuestros ríos y comarcas sin la debida compensación. Y así como la caída del precio del petróleo no sirvió para abaratar el costo de la gasolina que no es más que un impuesto disfrazado, mucho menos la construcción de represas o la explotación masiva de minerales permitió que los costos de la electricidad se bajaran en beneficio de las comunidades afectadas y mucho menos de las no afectadas. Este modelo neoliberal que además ha hecho retroceder todos los avances que en materia de descentralización había ganado el país en muchos años permite aún más que la corrupción prospere con dimensiones inverosímiles. Nadie imaginaba hace unos años que los ladrones de cuello blanco pudieran birlar esas sumas gigantescas que parecieran una afrenta a la imaginación. Por otro lado las maniobras especulativas de los grandes capitales mundiales que hace poco se lucraban con el mercado de los commodities o materias primas se han desviado a aguas menos turbulentas buscando el amparo del Tesoro Norteamericano y por supuesto revalorando el dólar aún más en una espiral que no tenía antecedentes en el país. Por consiguiente el estado de indefensión de nuestra economía es cada vez mayor y aun cuando no se percibe la cercanía de una tragedia económica como la ocurrida en Grecia si podemos estar caminando un terreno movedizo que augura grandes y graves problemas para nuestra población pues en vez de acortarse las desigualdades sociales y económicas ellas serán mayores . Igual que en el resto del mundo donde los investigadores como el profesor Thomas Piketty en su libro sobre el capital del siglo XXI ,nos informa que hoy el 0.01 por ciento de la población, es decir los ricos del planeta , se quedan casi con la mitad del ingreso anual, mientras el 50%,es decir los trabajadores participan con un poco más del 30% del ingreso total anual. Lo cierto es que como decía el expositor Dr Carlos Tobar el modelo neoliberal que caracteriza el país ha fracasado en traer igualdad. Así que las palabras de nuestro Presidente en postrer gesto de valentía frente al incómodo vecino vaticinando el fracaso de la mal llamada revolución bolivariana no exime ni disculpa para nada nuestra propia aceptación autocrítica del fracaso nacional. Ojalá que nuestro optimismo pudiera desechar esos negros nubarrones y que se conviertan en generosas lluvias y así al menos que no nos castigue tan duro la naturaleza por un pecado que no sabemos quién cometió.